CreeSer Logo
Bienestar Familiar

Señales de ansiedad en niños que no siempre parecen ansiedad

8 de julio, 2026
Señales de ansiedad en niños que no siempre parecen ansiedad
La ansiedad, en situaciones de estrés, es una emoción normal y adaptativa que prepara y protege al niño ante un peligro. Sin embargo, se considera patológica cuando la reacción es excesiva en intensidad, se prolonga en el tiempo (generalmente más de seis meses) o es desencadenada por estímulos que son objetivamente inofensivos, causando un sufrimiento desproporcionado. De hecho, los trastornos de ansiedad son los problemas psiquiátricos más frecuentes en la infancia y adolescencia, afectando a entre el 10% y el 20% de esta población.
Es importante comprender que los miedos tienen un carácter evolutivo y cambian según la etapa del desarrollo. Los bebés suelen asustarse por ruidos fuertes o al estar solos; en la edad preescolar aparece el temor a la oscuridad, a los extraños o a separarse de los padres; en la etapa escolar surgen miedos a enfermedades o fenómenos naturales; y en la adolescencia predominan el miedo al fracaso académico y al escrutinio o ridículo social.
El trastorno de ansiedad se instaura cuando estos miedos propios de la edad no desaparecen gradualmente, sino que se intensifican, se vuelven irracionales y bloquean el desarrollo normal del menor. Lo que complica enormemente su detección es que los niños y adolescentes rara vez expresan su angustia verbalmente diciendo "estoy ansioso" o "tengo miedo". En su lugar, el malestar se canaliza por otras vías y el cuerpo "habla" a través de síntomas somáticos: dolores abdominales crónicos, cefaleas o fatiga extrema. Estos síntomas físicos a menudo no tienen una causa médica identificable, pero son muy reales, y pueden estar asociados a un trastorno de ansiedad subyacente hasta en un 20% de los casos.Además, en la infancia es muy frecuente que la ansiedad se disfrace de alteraciones de conducta, presentándose como irritabilidad constante, desobediencia, rabietas, inquietud psicomotriz o problemas de memoria y atención. En la adolescencia, pueden aparecer síntomas aún más desconcertantes, como la despersonalización (sentirse extraño o vacío frente al propio yo) o la desrealización (percibir el mundo circundante como irreal o sin vida).
Esta "ansiedad invisible" tiene un origen multifactorial donde se entrelazan la biología y el entorno. En su desarrollo intervienen factores genéticos (como presentar un temperamento de inhibición conductual desde la cuna), factores cognitivos (una hipervigilancia o sesgo de atención hacia posibles amenazas) y factores socioambientales, estimándose que el ambiente familiar y social contribuye hasta en un 60% a la aparición de estos trastornos. Dinámicas como la sobreprotección excesiva, los estilos educativos muy punitivos, la transmisión de miedos por parte de los padres o eventos vitales estresantes (cambios de colegio, conflictos o duelo) son detonantes clave. Además, es crucial saber que la ansiedad rara vez viene sola: suele coexistir con trastornos del sueño (presentes hasta en un 90% de los casos de ansiedad), depresión o TDAH, lo que hace vital una mirada atenta que vaya más allá del simple mal comportamiento o la queja física.

Señales de alerta
1. Quejas somáticas frecuentes: Dolor abdominal, cefaleas o dolores crónicos que se repiten sin patología física clara.
2. Alteraciones conductuales: Irritabilidad, desobediencia, rabietas o inquietud psicomotriz, especialmente en edad escolar.
3. Dificultades cognitivas: Problemas de memoria, atención y concentración que suelen confundirse con otros trastornos.
4. Problemas en el descanso: Insomnio, pesadillas o fatiga persistente.
5. Cambios en la adolescencia: Aparición de sentimientos de extrañeza (sentirse vacío o percibir el mundo como irreal).

¿Cuándo buscar apoyo?
Se recomienda consultar a un profesional cuando la reacción es excesiva en intensidad o duración (generalmente más de 6 meses), cuando el desencadenante es un estímulo inofensivo, o cuando el malestar causa un deterioro claro en el funcionamiento social, escolar o familiar del menor.

Fuente:
Pérez Pascual, M., y Sánchez Mascaraque, P. (2022). Ansiedad en la infancia y adolescencia. Pediatría Integral, 26(1), 40-47.

¿Necesitas orientación?

Agenda una cita con nuestros especialistas.

Agenda tu valoración